¿Qué hay en un nombre?
En 2024 se solicitó ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) el registro de la denominación “Congreso Ibérico de Astrología” como marca individual. Esa solicitud no partió de la asamblea del Congreso ni de un mandato colectivo, a pesar de que el nombre se ha venido utilizando de forma compartida durante cuatro décadas. Así, por primera vez se anuncian dos congresos de astrología con el mismo número ordinal, el 41º: uno, que se celebrará en València en mayo de 2026, elegido en la votación de la asamblea del Congreso de 2024 y en continuidad con la línea histórica; el otro, en febrero del mismo año, emplea la denominación “Ibérico” conforme al registro de marca solicitado en 2024.
Estos son los hechos y también el significado que tienen para nosotras, como comité organizador del Congreso de 2026 en València.
¿Qué hay en un nombre?
Manifiesto de continuidad y pertenencia
“¿Qué hay en un nombre? Lo que llamamos rosa, con cualquier otro nombre, olería igual de dulce”.
— William Shakespeare —
A veces un nombre no son solo unas palabras: es un hilo que atraviesa el tiempo. En él se entrelazan la memoria, la gratitud y la lealtad a un espíritu que ha sobrevivido a los cambios de época, de ciudades y de generaciones.
Hay nombres que nacen del encuentro, no de la propiedad; que no pertenecen a nadie porque pertenecen a todos aquellos y aquellas que los han pronunciado con afecto, sentido y desinterés personal. Nombres que han hecho comunidad, que han dado hogar a una tradición, que siguen resonando en la voz de quienes los recuerdan.
En 1984, en un contexto de apertura ilusionante, un grupo de amigos fundó en la península ibérica un encuentro astrológico que se ha venido organizando desde entonces, con periodicidad anual -con excepción de los años de la pandemia-, itinerante, cuya organización y sede se decide por votación en asambleas previas.
Sus padres y madres alumbraron un encuentro libre y democrático, sin dueños, para el conjunto del colectivo astrológico. Desde sus inicios, mantuvo fuertes vínculos con las instituciones culturales y educativas. La entrega de comités, ponentes y público a lo largo de cuatro décadas lo ha situado en su renombre internacional actual, afianzado como el evento más relevante de su sector en el mundo hispano.
A partir de 1992, en su 9ª edición, comenzó a ser conocido como “Congreso Ibérico de Astrología”, nombre consolidado desde entonces y que engloba el ‘concepto’ que permite trazar la línea de continuidad y tradición del Congreso todos estos años.
València, donde aquella primera reunión de astrólogos y astrólogas en 1984 encendió la chispa de un largo camino compartido, vuelve ahora a acoger ese legado. Aquí, ahora, queremos rendir homenaje al nombre que nos unió y al espíritu que lo sostiene. Velar su memoria viva para que siga respirando. Porque hay palabras que no se pueden encerrar; solo pueden mantenerse encendidas, mostrando el camino de regreso a la casa común.
Aun sin el nombre, el aroma permanece
Y, sin embargo, incluso si no pudiéramos disponer del nombre de siempre, la esencia permanece. Como la rosa de Shakespeare, nuestro encuentro, con otro nombre o sin él, olerá igual, nos sabrá igual, nos alegrará igualmente.
Nos seguiremos reencontrando: en la celebración de la llegada y en el abrazo de la despedida, en el café de los descansos entre ponencias, en los debates de las cenas del sábado y, en definitiva, en la alegría de reconocernos bajo el mismo cielo simbólico que descubrimos al abrir la tapa de aquel primer libro, que seguramente alguien nos prestó, a su vez…
Seguiremos celebrando la astrología con la misma pasión serena de siempre. Porque lo que nos convoca no son las letras impresas en un cartel, sino la llama invisible que nos reúne año tras año para hablar entre nosotros nuestro idioma particular, antiguo y extraño. El nombre del encuentro puede variar; el sentido, no. Mientras haya quienes conserven la memoria, la comunidad seguirá viva.
Con profundo agradecimiento a todas las personas que, con su presencia, su trabajo y su entusiasmo, han contribuido a mantener vivo este legado compartido a lo largo de más de cuatro décadas. Nos sentimos honradas y agradecidas de ser, en 2026, depositarias temporales de esa herencia colectiva, que cuidamos con respeto y ofrecemos al futuro con alegría y lealtad.
41º Congreso de Astrología — València 2026
El camino de regreso a la gran casa común
